Científicos estudian el estado del bosque nativo en la macrozona austral chilena

miércoles 2 de marzo de 2022

  • Pocos estudios científicos se han realizado a macro escala sobre la ecología de los admirables bosques nativos que alberga la Patagonia chilena, donde los efectos de especies invasoras, los incendios, la ganadería y el cambio climático comprometen su sustentabilidad.

Los ecosistemas terrestres de la Patagonia pueden contener múltiples paisajes forestales que suelen estar dominados por una sola especie de árbol o de forma mixta; o sea, distintas especies de árboles conviviendo en un mismo espacio. Estos a su vez pueden encontrarse en buen estado de conservación, o bien bajo presión humana; donde el clima y la topografía juegan un papel preponderante en la ecología y el manejo de las especies arbóreas; por ejemplo, la regeneración natural de los árboles, que le da continuidad y vida al bosque. Entonces, dada la inmensa variabilidad climática y productiva del sur del País, los efectos de las especies invasoras, los incendios, la ganadería, silvicultura y el cambio climático no puede ser comprendidos de forma integral si se estudia parcialmente una región. Por ello, para tener una mirada integral de la respuesta del bosque a los impactos humanos y al cambio climático es importante generar ciencia a macro escala, donde encontramos las mismas especies de bosques y usos similares desde el norte de Aysén hasta el extremo sur de Magallanes.

A inicios del periodo estival, los ecólogos forestales Dra. Mónica Toro-Manríquez y Dr. Alejandro Huertas Herrera, ambos investigadores residentes del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), se trasladaron a distintos puntos de las regiones de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo y de Magallanes y La Antártica Chilena para estudiar aspectos relacionados con la ecología, el manejo y la conservación del bosque nativo, para así fortalecer el polo de conocimiento científico de la Macrozona Austral.

Según los especialistas ambas zonas son contrastantes debido a la latitud en la que se encuentran, en cuanto a temperaturas y precipitaciones. Los bosques son muy similares en estructura, pero varían en su biodiversidad. Por ejemplo, la composición de especies herbáceas que acompañan a los bosques no es igual entre ambas zonas de la Macrozona. Además, existen algunas diferencias que amenazan a la regeneración del bosque como por ejemplo en la Reserva Nacional Lago Carlota por parte de la liebre europea y en Tierra del Fuego por el castor americano. Pero, existen situaciones similares, como la presión ganadera. Ambos son ecosistemas muy frágiles que no soportan perturbaciones de gran envergadura como los incendios; que en el pasado sufrió Lago Carlota y que hoy en día lamentablemente se vive en Tierra del Fuego. Es por ello por lo que el conocimiento generado debe ser aplicado y ponerlo a disposición de la sociedad.

Una de las tareas que tienen los científicos es establecer y medir parcelas de monitoreo para multipropósitos; en las que se obtienen muestras del bosque, tales como, semillas, frutos, hojas, diversidad de plantas herbáceas y suelo. Las que posteriormente se analizan en laboratorios de CIEP para comprender, entre otras cosas, cómo se están adaptando los ecosistemas terrestres a la presión humana (ej. invasiones biológicas, cría de ganado, manejo forestal) y al cambio climático.

Según los investigadores “En la Patagonia, los bosques nativos se aprovechan de múltiples formas, como la recreación y el uso silvoagropecuario. Si logramos descifrar, de la mano con distintos actores sociales, como productores, investigadores y legisladores, cómo estos bosques responden a las diversas presiones naturales y humanas, podremos formular propuestas superadoras de manejo y conservación acordes con las particularidades bioclimáticas y la idiosincrasia de las personas de la Macrozona Austral”.

Los estudios se han logrado gracias al apoyo del Gobierno Regional de Aysén (GORE) y de agencias nacionales, como la Corporación Nacional Forestal (CONAF), e internacionales como Wildlife Conservation Society Chile (WCS Chile), permitiendo el acceso a sitios remotos de la Macrozona Austral, desde el nororiente de Aysén, como la Reserva Nacional Lago Carlota, hasta el sur de Magallanes, como el Parque Natural Karukinka en la isla de Tierra del Fuego, donde han podido realizar diversos análisis sobre la ecología de bosques del género Nothofagus, algunos de ellos conocidos como lenga (N. pumilio), ñire (N. antarctica) y coigüe de magallanes (N. betuloides).

De esta manera las y los investigadores buscan generar líneas base de conocimiento de diversos aspectos que permiten comprender la dinámica natural de los bosques (ej. regeneración natural, biodiversidad, interacción planta-animal, invasión de especies), e identificar las problemáticas a las que están sujetos para proponer soluciones que contribuyan con la sustentabilidad natural y social de los ecosistemas terrestres. Generando un aporte para mejorar las propuestas de manejo forestal, ganadero, restauración ecológica y de conservación de la naturaleza con una mirada socioecológica.

“Buscamos afianzarnos aún más con las instituciones, generar redes de colaboración permanente e involucrar a la sociedad en diversos conocimientos, invitándolos a ser parte de los desafíos para el cuidado de la naturaleza, pues no tenemos una verdad absoluta. Es, por tanto, un aporte al polo científico y tecnológico en la Macrozona Austral” señalaron los ecólogos forestales, quienes quedaron muy satisfechos del trabajo realizado y agradecidos del apoyo del administrador de la Reserva Nacional Lago Carlota, don Carlos Valenzuela Cortés, “Estos lazos de trabajo en Aysén y Magallanes se traducen en estudios científicos de interés nacional e internacional”.

Por ejemplo, las primeras publicaciones científicas que se han realizado de esta Reserva Nacional son precisamente de Huertas Herrera et al., quienes hace pocos meses presentó su trabajo en las revistas científicas New Forests y Bosque. Por otra parte, la colaboración con el Parque Natural Karukinka en Tierra del Fuego viene desde hace muchos años, donde la Dra. Mónica Toro-Manríquez y colaboradores han publicado sobre la regeneración de lenga en bosques ribereños que han sido transformados en praderas luego de la invasión del castor, lo que ha generado daños considerables en los bosques de este sector.

Fuente: CIEP